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 LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 17 DE JUNIO DE 2018

1. ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús, envíanos el don de tu Espíritu, para que a partir de tus dones y carismas podamos comprender el mensaje que nos quieres comunicar al corazón. Que lo que nos reveles por medio de esta palabra nos facilite comprender cada día más tu esencia y tu designio con nosotros. Amen.

2. INTRODUCCIÓN

En el Evangelio de esta semana, Jesús vuelve al uso de las parábolas para revelar las señales que prometen la aparición del reino de Dios (otra forma de traducir la palabra es el «reinado» de Dios). Jesús usa parábolas cuando enseña a una multitud de personas, desafiándolos a que escuchen sus enseñanzas de una manera nueva y significativa. Sus parábolas son historias sacadas de la naturaleza o de las realidades cotidianas de la vida común, y siempre incluyen algún tipo de sorpresa para que la audiencia haga una pausa y reflexione sobre lo que acaba de oír.

Las parábolas terminan bruscamente y sin explicación. Jesús quiere dejar al oidor en duda en cuanto al significado preciso de la parábola. Jesús espera que los oidores luchen con la historia y traten de encontrar el significado por sí mismos. Él siempre deja a la multitud queriendo más. Jesús sí explica las parábolas, pero en privado y solo a sus discípulos. Los discípulos, en cambio, tendrán la expectativa de ayudar a otros a escuchar y entender.

3. CLAVE DE LECTURA 

En la primera parábola, Jesús compara al reino de Dios con un hombre que siembra semilla en un campo y luego no presta más atención a la semilla, ni hace lo que se espera de un agricultor. En el antiguo Israel, el agricultor esperaba con paciencia que llegara la temporada de lluvias para suavizar la tierra. Después de las lluvias intensas, el sembrador echará semillas en el campo antes de arar tanto como sea posible antes de que las aves se lo roben todo (véase Marcos 4:4). El sembrador en la parábola no se preocupa por trabajar la semilla en el suelo con el arado. La echa y la deja sin atenderse. Ahora Jesús revela la sorpresa. La semilla germina, echa raíz y produce un cultivo que se puede cosechar. Esa semilla, que representa el reino de Dios, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir, pero Dios se encarga de eso y produce una cosecha abundante
En la segunda parábola del «reino de Dios» nos encontramos con otro agricultor que, por alguna razón, echa semillas de mostaza en su campo. En el Medio Oriente, la planta de mostaza crece con facilidad y se encuentra en todas partes. La planta es una peste, y los agricultores tratan de todas maneras de erradicarla de sus campos. Pero en la parábola el sembrador siembra y ara la semilla de mostaza en su campo. Esta sorpresa nos atrapa y capta nuestra atención. La pequeña semilla crecerá con rapidez y llegará a ser un arbusto suficientemente grande para quitarles espacio a las otras plantas. Tomará todo el campo. El reinado de Dios se verá así. ¡Nadie podría anticiparlo!

Un momento de silencio orante para que la palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. CULTIVEMOS LA SEMILLA DE LA PALABRA EN LO PROFUNDO DEL CORAZÓN

Para ayudarnos en la meditación y en la oración.

  • ¿Qué nos enseña Jesús con estas parábolas?

  • ¿Estoy procurando que el Reino de Dios acontezca en mi vida?

6. ORACIÓN FINAL

Señor, que a partir de la meditación con la palabra permitamos que tu Reino acontezca en nosotros. Danos la capacidad de ser dóciles a tu acción para que tú reines en nosotros y domines nuestros pensamientos y acciones. Amén!

CONTEMPLACIÓN:
Ponte en la presencia de Dios y deja que tu corazón a tu corazón.

Reflexión tomada de:American Bible Society