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LECTIO DIVINA – 10 DE DICIEMBRE DE 2017

Segundo del Tiempo de Adviento

Juan Bautista:
La elocuente voz que predica en el silencio del desierto

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO (Marcos 1, 1 - 8)

1. ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Palabra. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. CLAVE DE LECTURA

Después de varios siglos en que se habían silenciado los profetas, de repente en el desierto una voz resuena. Ya viene aquel que es verdaderamente el Evangelio de Dios, la buena noticia del Padre. Por medio del bautismo en el Espíritu Santo ofrece el don de su perdón y la comunión con Dios a todos los que saben esperarlo y recibirlo. En Jesús se realiza este encuentro salvífico, ¡el gran acontecimiento de la historia!

¡Hay que preparar la venida del Señor!

Cuando leemos el Evangelio de hoy nos percatamos que la venida del Hijo de Dios al mundo había sido preparada por la historia de la salvación y finalmente por san Juan Bautista. A nosotros nos corresponde ahora hacer la preparación mediante una buena disposición del corazón, tomándonos en serio los llamados que nos hacen el evangelista Marcos, las voces de los profetas y la predicación de Juan Bautista.

2.1 Profundización
El Evangelio de Marcos está todo él orientado hacia la confesión de fe, uno de sus hilos conductores más importantes es la cuestión: ¿Quién es Jesús? Ya desde de las primeras líneas se empieza a responder.

La entrada de la persona de Jesús en el escenario, el protagonista del Evangelio, se realiza de manera solemne. Tres voces lo anuncian:

(1) La voz del evangelista (1,1)
(2) Las antiguas voces de los profetas (1,2-3)
(3) La voz de Juan Bautista y su ministerio (1,4-8)

2.2 La voz del evangelista Marcos, quien presenta a Jesús como el Cristo e Hijo de Dios (1,1)

Marcos anuncia el comienzo de una “Buena Noticia” (Evangelio). La expresión “Buena Noticia”, es importante no sólo porque nos señala el carácter de mensaje, de anuncio que caracteriza la obra sino también porque nos señala cuál es el ambiente dominante en el camino de Jesús. Lo que va a suceder es realmente “bueno”, “bello”, “encantador” e inspira una atmósfera de gozo.

El contenido de la Buena Noticia es una persona, Jesús, quien es al mismo tiempo el proclamador de ella. El tema central es la acción de Dios que transforma las situaciones negativas del hombre y lo atrae hacia su proyecto salvífico. Enseguida Marcos nos presenta dos títulos de Jesús, que retoman las dos confesiones de fe más importantes del Evangelio: “Cristo” e “Hijo de Dios”.

Estas dos confesiones de fe del Evangelio delimitan claramente las dos grandes partes de la obra: Jesús descubierto como Mesías (8,27-30) y luego como Hijo de Dios (15,39).

2. 3 La voz de Juan Bautista, el mensajero de los nuevos tiempos: Jesús vence el mal y nos introduce en su comunión con el Padre creador

Es Dios mismo quien le da la Palabra a Juan (ver 1,3).

La “voz que clama (que grita) en el desierto” aparece históricamente en la persona de Juan, de quien dos veces consecutivas se dice que “proclamaba” (1,4 y 7). El contenido de su anuncio es:

• la efectiva preparación del “camino del Señor” mediante el bautismo de conversión (1,4-5);
• la presentación de la persona de Jesús, el que ya está a punto de comenzar a recorrer su camino. Lo hace profetizando (1,7-8).

Mc 1,6, justamente el versículo central de la sección que describe la misión del Bautista, nos presenta el ajuar y la dieta que caracterizaban al profeta como un nuevo Elías, es decir, el profeta de los nuevos tiempos. Se describe así la vida austera del profeta, un estilo que también caracterizará a los misioneros de Jesús (ver 6,8-9). Distingamos:

• Su habitación: el desierto.
• Sus hábitos: los del profeta Elías (2 Reyes 1,8), el cual el profeta (Malaquías 3,23) anunció que iba a volver.
• Su alimento: la de un asceta.
• Su actividad: predicar la conversión y bautizar en las aguas del Jordán.

Pero una vez que se nos ha presentado a Juan con su atuendo y hábitos de profeta, lo que más quiere subrayar Marcos es el contenido de su profecía acerca de Jesús (ver 1,7-8). El profeta de los nuevos tiempos habla aquí por única vez en todo el Evangelio y sus pocas palabras son precisas y claras. Todas ellas apuntan a una sola pregunta: ¿Quién es Jesús de Nazareth?

2.4 “Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”

El bautismo de Juan aparece como un bautismo pasado, cuya finalidad ha sido cumplida: sellar y validar ante Dios la actitud de conversión pecados de aquellos que abrieron su corazón ante el mensaje (ver 1,4-5).

Ahora, el bautismo de Jesús, que no es un rito sino la experiencia del camino, completa lo que le que le falta al de Juan: el perdón de los pecados. Ese es el sentido de la expresión “bautizar” (sumergir) “con Espíritu Santo” (en la realidad de Dios mismo), indica que en ella se ha eliminado la barrera que separaba al hombre con Dios y que ambos viven ahora una perfecta comunión. Es en esta unión que el hombre crece y madura para la vida nueva en Dios.

3. Releamos el Evangelio con un Padre de la Iglesia
El padre de la Iglesia, Orígenes, nos invita a descubrir y preparar un camino interior:

“El Señor quiere encontrar en Ustedes un camino para poder entrar en sus almas y realizar su viaje: preparen, pues, para él el camino acerca del cual está escrito: ‘Enderezad sus sendas’. ‘Voz del que grita en el desierto’. Hay, pues, una voz que grita: ‘Preparen el camino’.

Lo que llega primero a los oídos es, efectivamente, la voz; pero después de la voz, o mejor, juntamente con ella, es la palabra que penetra el oído. Fue así que Juan anunció a Cristo.

Veamos, pues, qué es lo que la voz anuncia acerca de la Palabra. Ella dice: ‘Preparen el camino del Señor’. ¿Qué camino debemos preparar para el Señor? ¿Por ventura será un camino material? ¿Para qué sirve un camino de esos para que pase la Palabra de Dios? ¿No habrá que preparar antes para el Señor un camino interior y disponer nuestro corazón con caminos rectos y planos?

Es a través de este camino que el Verbo de Dios entra y ocupa su lugar en el corazón humano capaz de acoger.

[…] Preparen un camino para el Señor observando una conducta honesta; allanen sus sendas con obras dignas, de manera que el Verbo de Dios camino en Ustedes sin encontrar obstáculo y les de el conocimiento de sus misterios y de su adviento. Es a Él a quien pertenece la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.” (Orígenes, Ev. Lc. 21.2)

4. Un momento de Silencio orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

5. Algunas preguntas para la reflexión personal:

  • ¿Quién es Jesús según la primera línea del Evangelio de Marcos? ¿Por qué se le dan esos títulos? ¿Qué implica para un discípulo confesar a Jesús de esa manera?
  • ¿Cuál es el mensaje del texto de Isaías que es citado?
  • ¿Por qué Juan aparece en el desierto? ¿Qué idea nos da de Juan?
  • ¿Cuál es la forma concreta como Juan prepara la venida del Mesías?
  • ¿Qué dice Juan Bautista acerca de Jesús? ¿Qué puedo esperar de él, en su venida a mi vida?

6. ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

CONTEMPLACIÓN:
Ponte en la presencia de Dios y deja que Él hable a tu corazón.

Reflexión tomada de: MISIONEROS OBLATOS O.CC.SS