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 LECTIO DIVINA PARA EL DOMINGO 26 DE AGOSTO DE 2018

1. ORACIÓN INICIAL

Señor, tu Palabra es dulce, es como una gota de miel, no es dura, no es amarga. Aun cuando abrasa como el fuego, aun cuando es como martillo que rompe la roca, aun cuando es como espada afilada que penetra y separa el alma ¡Señor, tu Palabra es dulce! Haz que yo la oiga así, como música suave, como canción de amor; aquí están mis oídos, mi corazón, mi memoria, mi inteligencia, envíanos tu santo Espíritu para que a partir de esta palabra que nos das, ilumines nuestro camino y nuestros proyectos. Amén

2. INTRODUCCIÓN

Estos versículos constituyen la conclusión del cap. 6 del Evangelio de Juan, en el cual el Evangelista presenta su "teología eucarística". Esta conclusión es el culmen de todo el capítulo, porque la Palabra nos hace ir cada vez más profundamente, más al centro: desde la multitud que aparece al principio, a los judíos que discuten con Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, a los discípulos, a los doce, hasta Pedro, el único que representa a cada uno de nosotros, solos, cara a cara con el Señor Jesús. Aquí brota la respuesta a la enseñanza de Jesús, a su Palabra sembrada tan abundantemente en el corazón de los oyentes. Aquí se verifica, si el terreno del corazón produce espinas o cardos, hierba verde, que se convierte en espiga y después grano bueno en la espiga.

3. CLAVE DE LECTURA 

Analizaremos cada uno de los versículos de la perícopa del próximo domingo:
v. 60: Juicio por parte de algunos apóstoles de la Palabra de Señor y, por tanto, contra el mismo Jesús, que es el Verbo de Dios. Dios no es considerado como un Padre bueno, sino como un patrono duro (Mt 25, 24), con el cual no es posible dialogar.
vv. 61-65: Jesús desenmascara la incredulidad y la dureza de corazón de sus discípulos y revela sus misterios de salvación: su Ascensión al cielo, la venida del Espíritu Santo, nuestra participación en la vida divina. Estos misterios solamente pueden ser comprendidos a través de la sabiduría de un corazón dócil, capaz de escuchar, y no con la inteligencia de la carne.
v. 66: Primera gran traición por parte de muchos discípulos que no han sabido aprender la gran ciencia de Jesús. En vez de volver la mirada al Maestro, le vuelven la espalda; interrumpen de este modo la comunión y no van ya más con Él
vv. 67-69: Jesús habla con los Doce, sus más íntimos, y los coloca ante la elección definitiva, absoluta: permanecer con Él o marcharse. Pedro responde por todos y proclama la fe de la Iglesia en Jesús como Hijo de Dios y en su Palabra, que es la verdadera fuente de la Vida.

Un momento de silencio orante para que la palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. CULTIVEMOS LA SEMILLA DE LA PALABRA EN LO PROFUNDO DEL CORAZÓN: Para ayudarnos en la meditación y en la oración. 

  • Hay algo en cuanto a la fe y la enseñanza cristiana que para ti sea «difícil» o escandaloso?
  • ¿Te desafía alguna parte del mensaje cristiano como el discurso del pan de vida desafiaba a los discípulos de ese tiempo?
  • ¿Te ofende que Jesús nos enseñe que debemos ofrecer la otra mejilla a quien nos pega?

6. ORACIÓN FINAL

Señor, tus palabras son Espíritu y vida. Dame el don del valor para escuchar y responder a tu Palabra, para que pueda crecer en mi fe, crecer en mi lealtad y crecer en mi compromiso contigo como el Santo de Dios, mi Señor y Salvador.

CONTEMPLACIÓN:
Ponte en la presencia de Dios y deja que hable a tu corazón.

Reflexión tomada de:American Bible Society  - Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo